FIJANDO MI MIRADA EN CRISTO

Jesús Me Restaura

FIJANDO MI MIRADA EN CRISTO

CUANDO FIJAMOS NUESTRA MIRADA EN CRISTO, POR FIN NOS DESPEGAMOS DE NOSOTROS MISMOS

El “YO” es algo que cada vez se implanta con más fuerza en nuestra vida, este tema del YO se encuentra en una línea muy finita en cuanto al entendimiento del amor propio. 

Confundimos el amor propio desde la perspectiva de Dios con el hecho de sólo velar por nuestro bienestar, del sólo preocuparse por lo que te hace sentir bien, el mundo te dice ya basta de pensar en los demás aquí el que importa eres tú, tu bienestar, tú salud mental, tu crecimiento y en realidad digo que es una línea finita porque eso es verdad en parte y allí se encuentra el desequilibrio entre la perspectiva de Dios y la del mundo. 

Dios te ama, Dios quiere lo mejor para ti, Dios tiene un plan para ti, Dios se preocupa por tu corazón, por tu sanidad, por tu vida en un todo. ¿Por qué? Porque le importas, porque eres especial para él, tú eres su creación. 

Pero el amor propio no radica en olvidarte de los demás y fijarte en ti mismo como el protagonista principal de la historia, el amor propio radica en entender tu valor en Cristo, entender que eres amado no por lo que eres, por tus títulos, tú aspecto o tus habilidades, eres amado porque quién tú eres en Cristo. 

Ahora esa perspectiva e identidad te permite no sólo amarte y aceptarte como una increíble creación de Dios si no que te permite amar a los demás como a ti mismo.

He comprendido que amor propio se sustenta fijando nuestra mirada en la Fuente, en el Protagonista, en el Autor de todo, Jesús. Mientras más fijas tu mirada en él, más entiendes tu valor, más comprendes que eres amado esa es tu posición por lo tanto empiezas a amarte y amar a los demás entendiendo que no tienes que enfocarte en ti, en el yo, yo, yo… Sino en Cristo y como respuesta a ello, miras a los demás con el mismo amor que te ves como Dios te ve. ♥️

@jesusrestoreme

A pesar de que aveces es difícil comprender que el amor por uno mismo no se trata de siempre pensar solo en ti, algo que me ayudado es entender Quién es mi fuente, no es una persona imperfecta como yo, sino que se trata del Único capaz de llenarme de seguridad, identidad, propósito y amor.

Mientras más enfocamos nuestra mirada en Jesús, más entendemos nuestro valor e identidad; de esa manera tenemos amor por nosotros mismos como hijos amados de Dios; pero ese amor no estanca en mi y sólo en mi sin mirar a los demás sino que se expande a los demás siendo Jesús el protagonista de mi amor. 

Mientras más fijas tu mirada en Jesús, más te despegas de ti mismo.

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